‘De Vuelta a Rodar por Colombia’: una campaña en defensa de los derechos de los repartidores

La Confederación de Trabajadores de Colombia (CTC), junto al sindicato Sinatrap, el Ministerio de Trabajo y la empresa Rappi, acompañó la jornada ‘De Vuelta a Rodar por Colombia’, una iniciativa que busca abrir espacios de diálogo y generar soluciones para mejorar las condiciones laborales de los repartidores en el país.

Una campaña fruto del diálogo social

Esta campaña surge como resultado de la mesa tripartita instalada entre Sinatrap, Rappi y el Ministerio de Trabajo, en la cual la CTC ha tenido un papel activo de acompañamiento en los últimos años. El objetivo es fortalecer los mecanismos de escucha y garantizar que los trabajadores de plataformas digitales puedan acceder a mejores condiciones laborales y al respeto de sus derechos.

En cumplimiento de los acuerdos alcanzados en esa mesa, se desarrolló la primera jornada en Bogotá, donde los repartidores acudieron a la Defensoría del Repartidor para revisar sus cuentas, resolver bloqueos y recibir atención sobre diversas inquietudes relacionadas con su trabajo.

Espacios de escucha y soluciones

Durante el encuentro, representantes sindicales y de la defensoría dialogaron con los repartidores sobre situaciones frecuentes en el uso de la aplicación, como bloqueos, casos de acoso o deudas acumuladas. Estas experiencias permitieron identificar problemáticas estructurales que afectan a miles de trabajadores y que deberán ser llevadas a la mesa de diálogo con los directivos de Rappi para encontrar soluciones sostenibles.

Los defensores, con amplio conocimiento de la realidad de los repartidores, explicaron los protocolos de atención disponibles y las medidas que pueden resolverse de manera inmediata, generando un balance positivo de la jornada.

Una campaña que recorrerá el país

Además de Bogotá, la campaña llegará a Pereira y posteriormente se replicará en otras ciudades donde la CTC y Sinatrap, cuentan con presencia organizativa. El propósito es extender estos espacios a nivel nacional, garantizando que todos los repartidores puedan acceder a orientación, soluciones y acompañamiento sindical.

Compromiso con la dignidad laboral

Para la CTC y Sinatrap, este avance representa un paso importante en el proceso de diálogo con la empresa y el gobierno. Después de años de insistencia, se ha logrado instalar un mecanismo de articulación que permitirá mayor efectividad en la atención a los trabajadores de plataformas digitales.

Trabajo sin garantías: así sobreviven los repartidores de Rappi

Cada mañana, en el parque principal del municipio de Mosquera, Cundinamarca, se congrega un grupo de trabajadores  invisibilizados, aunque esenciales para el ritmo urbano actual: los repartidores de Rappi. Entre ellos está Javier Quiñones, líder de Sinatrap- Agremiar, Mosquera y domiciliario activo de Rappi, quien junto a sus compañeros, se prepara para una nueva jornada cada mañana. Sin sede, sin infraestructura, sin derechos laborales garantizados, sobre sus hombros descansa la responsabilidad de conectar al comercio con el consumidor.

“Nos reunimos aquí porque no tenemos otro sitio”, cuenta Javier. “Rappi no ha gestionado con la Alcaldía un punto de encuentro para nosotros. No tenemos donde parquear, no hay baños, no hay sombra cuando llueve… y cuando llega tránsito o la policía, nos multan o se llevan las motos”.

Invisibles, pero esenciales

A pesar de ser una pieza clave en el movimiento económico del municipio —especialmente en restaurantes, supermercados y tiendas—, los trabajadores de plataforma carecen de lo más básico para desarrollar su labor dignamente. No tienen un punto para cargar sus celulares, un espacio para descansar ni una oficina donde presentar inquietudes. “No hay un jefe de zona, no sabemos a quién acudir. Estamos solos”, dice el domiciliario.

Las condiciones de trabajo que describen rayan en la precariedad. Aunque los usuarios pueden creer que estos repartidores cuentan con beneficios por parte de la aplicación, la realidad es otra. “Nosotros compramos nuestras maletas. Valen unos $165.000. La gente piensa que nos las da Rappi, pero no es así. Tampoco tenemos chaquetas, ni impermeables. Si queremos protección, la pagamos de nuestro bolsillo”, denuncia.

No se reconoce el esfuerzo

La lógica de pago también genera profundas injusticias. Por ejemplo, cuando están en Mosquera y reciben un pedido desde Funza, la app solo paga desde el restaurante hasta el destino final, sin contar los kilómetros que recorre el trabajador para ir a recoger el pedido. “Esos recorridos los hacemos gratis. Un pedido que debería costar $9.000, nos lo pagan a $3.050”, señala Javier.

Los “dobletes” o “tripletes” —pedidos múltiples en un mismo recorrido— no son mejor pagos, sino al contrario. “Nos hacen recoger dos o tres domicilios y solo nos pagan como si fuera uno solo. Al cliente sí le cobran por cada uno, pero a nosotros no”.

Y si algo sale mal —una fila larga en el supermercado, un restaurante cerrado, una cancelación del usuario— la penalización recae sobre el repartidor. “Eso nos baja la tasa de finalización. Si estás en rango diamante y te bajan a plata o bronce, en vez de recibir 18 pedidos al día, pasas a 3 o 5. Nos afecta directamente el bolsillo”, añadió Yosbert Gilbert Romero, líder de Sinatrap, Mosquera.

Sin derechos, sin respaldo

Los accidentes son otra realidad crítica. “Si tenemos un accidente, nos dicen que tenemos 10 o 15 minutos para reportar. Pero mientras llegan, ya puede haber pasado lo peor. Ha habido compañeros que han muerto o quedado amputados, y Rappi no responde con seguro ni pensión. No tenemos ningún respaldo real”, denunció Alfredo Vera, líder de Sinatrap, Mosquera, Cundinamarca. 

Organización y dignidad

A pesar de las dificultades, hay esperanza en la organización colectiva. “Estamos tratando de construir la presencia del sindicato en la zona, porque solos no podemos. Queremos que se escuche nuestra voz, que se reconozca nuestro trabajo y que no se vulneren más nuestras condiciones laborales”.

La Confederación de Trabajadores de Colombia – CTC acompaña este proceso, reafirmando que los trabajadores de plataformas también tienen derecho a condiciones dignas, a protección y a ser tratados como lo que son: trabajadores.

“Muchos creen que tenemos hora de almuerzo, pero justo a esa hora es cuando más pedidos salen. Comemos lo que podemos, como podemos. Y muchas veces nos juzgan por errores de otros. Nos dicen que nos robamos pedidos. Pero no todos somos así. Solo pedimos que no nos metan a todos en el mismo saco”, concluyó Javier Quiñonez.

La CTC seguirá visibilizando la realidad de los trabajadores de plataforma y respaldando su organización. Porque el trabajo digno no es un privilegio: es un derecho.